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¿Se pueden zurcir opiniones?

Si es posible o no hacerlo, ustedes lo dirán. Mi artículo ‘Hola… mijo’, publicado hace ocho días, transparenta mi ser y mi pensar. Las creencias, los valores y los moldes conductuales no se venden por internet, tampoco los expenden en tiendas de barrio. En esos moldes empatamos congruencias o signamos divergencias.

Pretender que un grupo humano piense de manera uniforme es querer echar abajo la creatividad, ingenio y experiencias que permiten que seamos diferentes y que esas diferencias sean las generadoras de nuevas conquistas. Si ustedes leyeron ‘Hola… mijo’, tendrán elementos suficientes para analizar extractos de cartas, que cito a continuación, llegados a dgst35@gmail.com; en ellos se aprecian tejidos disímiles, producto de cosmovisiones dispares.

-César, ¿franco o grosero?, escribe: “Se conoce al pájaro por las plumas, al viajero por la maleta y al lame botas por lo que piensa”. ¿Lame botas de alguien? La frase citada no la conocía.

-Antonio: “Con el mismo gusto que leo su columna no me pierdo ninguna de las sabatinas del presidente Correa, ¿cómo puede ser esto?, así como usted hace gala de grandes dotes para escribir, opinar y crear reflexión, aprecio en la misma medida las cualidades del presidente Correa para ejecutar las cosas de las que los demás solo opinamos, por ser coherente en lo que dice, con lo que hace y cómo vive…”. Juzguen ustedes, amigas y amigos.

-Antonio añade: “Me siento aludido con la frase ‘Se ha llegado a la demencial creencia, en Ecuador, de que la verdad se proclama los sábados, ex cathedra’. Para mí, lo correcto sería “en Ecuador, la verdad se proclama los sábados”. Antonio cree en la palabra del presidente, la espera devotamente todos los sábados, es su verdad.

-Aracelly me alienta: “Espero que, recordando a su padre, encuentre siempre las fuerzas necesarias para seguir luchando por un Ecuador mejor”.

-Alexis me escribe: “Será odio gratuito o será que por congraciarse con los dueños del diario habla sandeces al decir que la de Correa es una de las peores administraciones públicas”. Es una afirmación a rajatabla. No hay razonamiento. La conclusión no conlleva premisas que la justifiquen.

-“Una cosa es libertad de prensa y otra es libertinaje de prensa y eso es lo que ustedes no entienden dado que siempre estuvieron acostumbrados…”, me dice Pedro. Estoy de acuerdo con Pedro, mezclar libertad con libertinaje no es sano.

Amigas y amigos: zurcir es imposible, hilvanar peor; son hilos de madejas extrañas. Es tarea difícil escribir luego de haber razonado. La pasión con la que defendemos principios puede llevarnos a exagerar conclusiones, es verdad, pero esa forma de expresarnos nos identifica, hace que esos pensamientos tengan dueño, nos pertenezcan.

Al margen de lo dicho: ¿Es lícito, congruente y positivo condecorar a una mujer acusada de corrupta? ¿No es acaso ofender groseramente al Ecuador en el que nacimos? El poder es servicio a la comunidad, es una escuela donde se enseñan buenas costumbres o se empañan conciencias.

Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo… y por los mismos motivos”, George Bernard Shaw (O)