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¿Cuántos añitos tiene la Megan?

Megan está por cumplir ocho años. Leí, no hace mucho, ‘La Megan nació a las seis de la tarde del 30 de septiembre de 2010… La Megan nació el día que triunfó la democracia’. La madre de la niña, muy pobre, fue utilizada de manera dolosa; la imagen de su hija, en contra de toda legislación, fue expuesta al público en los medios de comunicación.

¿Qué pasó ‘El día que triunfó la democracia’? Ese malhadado 30 de septiembre comienza con la rebelión policial fruto de un mal manejo institucional de reclamos y aspiraciones. Un presidente descontrolado irrumpe en la zona de conflicto y desafía a los insurrectos a que lo maten, postura al parecer estudiada para las cámaras, parte de un libreto que aparecería muy claro en los próximos días y años. Epílogo: secuestro y cruenta liberación. Luego… frases de rigor, celebración de la victoria. ¿Nació la democracia ese día?

Las frases, creadas por genios en publicidad, impactan, cautivan, convencen, emocionan, despiertan adhesiones; son inventadas para gente emotiva, muy poco reflexiva, afecta a un líder nato o forjado. A estos creativos no les importa el mañana porque buscan el efecto para hoy, para impresionar y crear adhesiones de gente que mañana nada averiguará sobre lo sucedido.

La democracia, en su esencia y génesis, tiene su cédula de identidad. Para las Constituciones de Ecuador somos un país democrático. Razonemos: si en el 2010 nació la democracia significa que antes de esta fecha no existía. Si esto es verdad, el gobierno del expresidente RCD es espurio, contrario a la Constitución, ilegítimo, tanto en su comienzo como en su devenir. Sirva este ejemplo para demostrar cómo se engaña a un pueblo de manera estudiada, cómo se usan dineros del Estado para inventar patrañas, cómo un jefe de Estado se vuelve incapaz e irresponsable de conducir la nave del Estado por aguas permitidas y seguras en busca del bien común.

P. M. S. –un joven que disfruta bucear en la historia y en páginas relevantes de la filosofía– me envía El analfabeto político, de Bertold Brecht. Lo transcribo, es colofón no ideado para ‘Estilos de vida…’, tema publicado la semana anterior en esta columna. El genio de Brecht dice en dos párrafos lo que yo traté de describir, sin tanto acierto, en todo mi artículo. Lo cito entre comillas.

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, ni participa en los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o las medicinas dependen de las decisiones políticas.

“El analfabeto político es tan burro que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe, el imbécil, que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos, que es el político trapacero, granuja, corrupto y servil de las empresas nacionales y multinacionales’’ (1898-1956).

Se puede engañar a todo el pueblo parte del tiempo, y a parte del pueblo todo el tiempo; pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo’, Abraham Lincoln. (O)