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Día del maestro 2019

Los docentes hoy en día nos enfrentamos a muchos desafíos, entre esos
a la constante innovación tecnológica de varias empresas que
incursionan en varios campos: automotriz, telecomunicaciones,
alimentación, entre otras. No obstante, considero que hay un desafío
aun mayor: tenemos una generación de estudiantes  que asisten a los
planteles y se están preparando para profesiones que no existirán;
reciben contenidos que están en internet 24/7 y al final el futuro es
incierto tanto para ellos como para nosotros. Según proyecciones, se
estima que en 20 años al menos el 70% – 80% de los trabajos
desaparezca. Seguramente habrán nuevas oportunidades de empleo, pero
no se conoce si habrá suficientes nuevos trabajos. Ante los evidentes
cambios e innovación de las empresas, me pregunto: ¿está la educación
también cambiando al mismo ritmo? ¿Nos estamos transformando?  ¿Qué
actitud estamos tomando como docentes ante estos cambios?

Aunque el panorama podría percibirse algo desalentador, veámoslo como
una oportunidad, pero no solo para nuestros estudiantes, sino para
nosotros como adultos, profesionales, y sobre todo como maestros.

¿Qué pasaría si una máquina de última tecnología ingresa a Ecomundo
para hacer un trabajo más rápido y con mejores resultados que uno de
nosotros? ¿qué haríamos?

Los escucho…

Sin duda alguna, aprenderíamos, seríamos más flexible, cuestionaríamos
y resolveríamos problemas. O en su defecto, haríamos algo más
sencillo: nos comportaríamos indiferentes y nos anularíamos.  Ahora
veámoslo desde el aula… cuando tenemos la opción de una plataforma
nueva, un proceso nuevo con fines administrativos, o simplemente
existen vías más fáciles de realizar nuestra labor usando la
tecnología, tenemos también dos opciones: desmotivarnos, sentirnos
inútiles y hasta amenazados; o en su defecto, ser ese valor agregado
que tanto necesita nuestro sistema: ser guías, ser luz, ser capaces de
superar las deficiencias propiamente humanas para lograr trascender;
ser capaces también de desarrollar nuestra creatividad y la de
nuestros estudiantes; y encaminarlos a que descubran y potencien sus
talentos.

Mañana es nuestro día, mañana es la excusa perfecta para detenernos a
reflexionar sobre nuestra labor y la responsabilidad que recae en cada
uno de nosotros; mañana es la oportunidad de renovar nuestro
compromiso de maestros; mañana y siempre es ideal para recordar por
qué estamos aquí, qué nos motivó a hacer lo que hacemos, y qué
queremos lograr en nuestros estudiantes.

Queridos docentes, les agradezco una vez más y expreso mi gran
admiración hacia su labor, pero sobre todo mi más profundo
reconocimiento por ser personas de bien, transformadoras y buenos
compañeros.

Recuerden que para enseñar, tenemos que convertirnos en lo que
queremos enseñar, y a su vez, sentirnos orgullosos porque a través de
nuestras manos pasan aquellas personas que son y van a darle forma a
la  sociedad del futuro. Que gran privilegio el que tenemos y que gran
desafío que se genera para nosotros.

Finalmente, les comparto una frase que escuché hace unas semanas atrás:

“El servicio es un acto que puede ser intuitivo y no necesitar la
razón, pero el espíritu de servicio es el profundo deseo de satisfacer
a aquellos que necesitan de nosotros. No es un acto, sino una actitud;
una función de vida”, y que grato es saber que hoy por hoy Ecomundo
cuenta con docentes con espíritu de servicio.

Felicidades a todos mis maestros de esta familia de ciudadanos del mundo.

Gracias…