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Logroño de los Caballeros

Retomo un tema inconcluso. El viaje hacia Logroño, con escalas en Ambato y Puyo, es ya historia. Han pasado semanas. El Chimborazo no se desprende aún de mis retinas. Baños de Agua Santa conserva el embrujo de una ciudad enclavada entre ríos y montañas, puerta obligada de ingreso a la Amazonía. Luego, el descenso hasta internarse en las orientales dejando atrás cascadas y ríos que crecen su caudal debido a generosos afluentes que los alimentan.

“Logroño, tierr a de caballeros, bicultural-bilingüe y cantón amazónico localizado al este del Ecuador, se encuentra a 47 km de Macas, capital de Morona Santiago. Tres parroquias lo conforman, dos de ellas rurales. Por encargo del capitán Juan de Salinas, su sobrino Bernardo de Loyola fundó la ciudad Logroño de los Caballeros en el año 1574 en la confluencia del río Paute con el Zamora. Logroño es su cabecera cantonal y ciudad principal” (Wikipedia). Los lectores de esta columna han viajado conmigo en innúmeras ocasiones y descubierto ciudades, pueblos y parajes totalmente desconocidos, sin embargo, creo que nunca oyeron hablar de Logroño, no la ciudad española, sino de la provincia de Morona Santiago.

Nadie ama lo que no conoce, es una verdad irrefutable. Hoy tenemos distintas formas de conocer que son nuevas y asequibles. No conozco que uno de los objetivos de la educación en nuestro país sea el conocimiento exhaustivo de nuestro Ecuador para de este modo amarlo más y buscar su progreso a través de variados emprendimientos. El turismo nacional puede fortalecerse si se legisla que un estudiante antes de graduarse de bachiller, por ejemplo, debe conocer por lo menos, integralmente, la región donde reside. Algunos de mis exalumnos deben recordar nuestras excursiones al Oriente ecuatoriano.

Cada institución educativa debiese disponer de abundante material audiovisual sobre las veinticuatro provincias. Es fácil para maestros apasionados por lo nuestro crear centros de interés para a través de ellos conocer mejor la realidad nacional. Vivir apoltronados en las esquinas donde nacimos, conocer el extranjero o relegar lo nuestro al desván de lo intrascendente… es renunciar a la ciudadanía, a la identificación con nuestros ideales y con nuestra historia. Este es un tema que lleva cola. Volveremos. Un párrafo más para Logroño que resume el porqué consta en esta columna.

El viaje Salinas-Guayaquil-Guaranda-Ambato-Puyo-Macas concluyó en Logroño. Los primos Torres nos dimos cita en esa ciudad para celebrar nuestro ya habitual cónclave familiar. A pesar de las distancias, ciento noventa y siete familiares estuvimos presentes; cuando lo hacemos en Cuenca, somos algo más de trescientos los que decimos sí a la familia. El día de la reunión algunos revivimos, otros empezaron a vivir, el clima del Oriente: un fuerte aguacero de una hora, dos horas de sol, llovizna, nuevamente el sol y para dormir una lluvia refrescante.

Los siete clanes de ‘primos Torres’ nos reunimos, desde el 2000, por iniciativa de nuestro primo César, el recordado Camión Íñiguez, docente del Benigno Malo. Cada reunión se convierte en una escuela de querencias: la cita es con familia, chicos y grandes. Conocernos más para querernos mejor es nuestra meta y membrete. (O)