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Editoriales Roberto Passailaigue

SER BACHILLER

SER BACHILLER

Anteriormente existían los exámenes de grado al término del colegio y el de ingreso a las universidades, quedando después solo el obsoleto examen de grado. El gobierno anterior instauró nuevamente el examen de ingreso a la universidad (ENES) y después la evaluación de las competencias de los graduados (INEVAL), pero manteniendo el examen de grado al término del bachillerato.
El Bachillerato prepara al estudiante en destrezas y aptitudes con criterio de desempeño, para continuar los estudios universitarios; por tanto, era necesario unificar los tres exámenes en uno solo. Así llegamos a una sola evaluación, planificada, ejecutada y procesada por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa – INEVAL mediante los exámenes Ser Bachiller, cuyos estándares de aprendizaje son establecidos por el Ministerio de Educación.
La experiencia ha demostrado que el examen Ser Bachiller cumplió su ciclo, debe ser rediseñado en la forma y fondo o desaparecer; lo no significa que no existan evaluaciones para el ingreso al Sistema de Educación Superior, ni fomentar el facilismo de baja rigurosidad académica.
Los jóvenes tienen derecho a estudiar y superarse con iguales oportunidades pero no todos reúnen los mismos requisitos o conocimientos. El sistema formativo cognitivo del Ministerio de Educación es de menor rigurosidad y mucha permisibilidad, que no produce el conocimiento, destrezas y aptitudes suficientes en el estudiante para su ingreso al Sistema de Educación Superior.
Debe existir la articulación entre colegio y universidad, para diseñar el perfil que debe reunir el graduado de colegio y que requiere la universidad para su ingreso al sistema de educación superior.
No todos tenemos las mismas cualidades y capacidades, por lo que en un universo de profesiones, la universidad no debe la única alternativa sino que se debe reforzar la formación de técnicos y tecnólogos como profesiones intermedias, atendiendo al requerimiento de las sociedad y aplicando la Teoría de las Inteligencias Múltiples del psicólogo Howard Gardner, como contrapeso al paradigma de una inteligencia única.