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Existen palabras latentes, dichas como verdades por el anterior presidente, quien nunca reconoció un mal manejo económico de las finanzas públicas y hasta el último se fue diciendo que: “la economía está sana”, “la deuda no llega a su límite máximo”, “no existe crisis”, “lo peor ya ha pasado”, “nos estamos recuperando”, “le dejo la mesa puesta” y otros términos de igual sentido, ante aplausos y aclamaciones de sus fieles seguidores ovejunos, que incluso se envalentonan ante el actual presidencia de la República, cuando antes se jactaban de obedientes y sumisas.

Llamó la atención la presencia del actual vicepresidente de la República, aplaudiendo y celebrando el discurso del viajero, cuando acusó al actual presidente de “desleal” y “mediocre”, criticando su política de diálogo y su estilo pacificador, que lo diferencia del agravio perenne y confrontativo de la década anterior. Si el vicepresidente no hubiera sido reelegido, era entendible su presencia y aplausos, porque fue la mano derecha del que se fue. Pero celebrar los ataques contra el actual presidente sí fue un acto de deslealtad hacia el Lcdo. Lenin Moreno. La lealtad es de dos vías y no es sinónimo de incondicionalidad. En todo caso presidente, preferible que le digan desleal por querer pacificar y unificar al país, pero no deshonesto o corrupto.

Ante estas circunstancias, el Lcdo. Moreno debe sincerar el estado en que recibió el país en todos los campos, en especial en el económico, porque si los ciudadanos no tienen el real conocimiento de su verdad, no la de Correa, lo van a acusar no solo de cómplice de los malos manejos, sino de ser el autor de la gran debacle económica y de las medidas a tomar para enderezar las finanzas públicas. Señor presidente, evidencie la ineptitud y combata la corrupción, venga de donde viniere.

Una vez que su equipo tenga la información, conozca el estado de la administración pública y la realidad en que quedó el país, cambie a los ratificados o reciclados funcionarios del coreato, que están contra sus políticas y son obsecuentes con el que se fue. ¡Ayúdese para ayudarlo!