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El maestro no es delincuente

Profesor es quien se dedica profesionalmente a la enseñanza o docencia en sus variados niveles, de manera general o especializados por área de conocimientos o asignaturas, y que además de la transmisión de técnicas y conocimientos, inculca y modela principios ciudadanos, valores éticos y morales. Cuando el profesor deja huellas y cala muy dentro del sistema educativo, se lo conoce como maestro.

Los maestros son personas especiales, medio apóstoles, genios y magos, artistas, modelos y científicos. Pilares fundamentales en el desarrollo y progreso de los países, ejes impulsadores de la nacionalidad, ciudadanía y democracia. Contribuyen con el conocimiento de los derechos y obligaciones del buen vivir, son los auxiliares de los padres en la formación de sus hijos.

El maestro escoge la profesión por vocación, no por necesidad; no transmite criterios, guía a formar criterios propios; no impone sus conceptos y opiniones, hace que el estudiante piense, reflexione y saque su propia opinión. Modula y forja temperamentos y personalidades de nuestra niñez y juventud, da forma a las futuras familias como células de la sociedad, de las que saldrán las autoridades que han de gobernarnos en democracia, paz y respeto al derecho y a los derechos.

No confundamos al profesor verdadero y al maestro, con los delincuentes incrustados en el sistema educativo, quienes una vez entregado el nombramiento, cometen delitos contra la integridad física y psicológica de los estudiantes. El maestro se siente horrorizado por los casos de acoso y abuso sexual con los estudiantes durante la última década; no se siente identificado con los abusadores y los encubridores del silencio. También piden sanciones y justicia, el saneamiento del sistema y que se revise todos esos nombramientos políticos a dedo. El maestro no sale a las calles a protestar en horas de clase, ofreciendo apoyo y solidarizándose con aquellos pillos que se disfrazan de profesores. A los maestros y profesores el respeto, consideraciones y apoyo; al delincuente, la cárcel y la sanción social que le corresponda.