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¿Está enferma la justicia? (3)

Cierro con estos párrafos esta introducción al grave problema de la administración de justicia en el país. El hecho de no haber recibido réplica alguna me permite pensar que lo dicho se apegó a una realidad lacerante y vergonzante a la vez.

Un buen día en Ecuador se abandonaron las enseñanzas de Lógica, Ética y Problemas Filosóficos que se impartían en los dos últimos años del bachillerato; de igual manera los conceptos de Moral y Cívica se difuminaron en textos etéreos e inconexos que no crean convicciones ni engendran actitudes. Mucho temor siento por los jóvenes de hoy, crecidos bajo el yugo de la ‘década perversa’; puede ser que como resultado tengamos ciudadanos sin Dios ni ley, con el alma repleta de odios injustificados y de sueños desorbitados. Es menester mantenernos en vigilia porque una nueva sociedad, surgida bajo estos cánones, es caldo de cultivo para cualquier desafuero en la vida de una nación.

Nuestro país se ha convertido, por los desafueros de un gobierno que sin escrúpulos encauzó nuestro futuro por vericuetos de muy difícil salida, en una fatídica encajonada. Si de Zaruma decimos que es una ciudad en constante peligro porque está minada por dentro, por la irresponsabilidad de quienes explotaron su riqueza, de Ecuador debemos decir eso y mucho más. Es un país que ha hipotecado su futuro; es cuna de saqueadores que sin pudor ni consideración se llevaron a manos llenas el dinero que debió haber sacado a nuestra gente pobre de su postración; es aún sede de gente sinvergüenza que proclama su inocencia por todos los medios; es reducto de nuevos ricos que sin pudor exhiben el fruto del dinero mal habido; es hábitat de personajes siniestros que pusieron bases para gobernar trescientos años y que hoy, por suerte, empiezan a ser repudiados por el pueblo; son gente que aún siguen enquistados en un nuevo gobierno que proclama haber roto amarras con el pasado pero que demuestra que aún no ha llegado la hora de la verdadera independencia pues convive con el enemigo. En esta enumeración de algunas trapacerías preguntémonos: ¿qué faltó en Ecuador en la década perversa?

-Faltó gente honrada, capacitada y experimentada en administración pública, elemento indispensable para que un gobernante honesto tenga éxito. Caras bonitas y jóvenes apuestos, prontos a un SÍ permanente, frente al amo que los encumbra, son un peligro latente y un pésimo servicio al país. Ecuador con excelentes administradores, con gente honrada y con abogados idóneos que impidan la transgresión de la ley se puede convertir en poco tiempo en una potencia y en una reserva de moralidad y sanas costumbres. Por desgracia, en los últimos años hemos descendido bruscamente; la irresponsabilidad, la ambición desmedida, las coimas y la falta de fiscalización de obras nos han colocado en una pendiente que nos arrastra inmisericordemente al abismo. Dirigir una orquesta nunca fue fácil. Quien lo hace sabe que la partitura debe respetarse y que cada integrante tiene que cumplir a cabalidad su rol para producir armonías.

 ‘La honradez es siempre digna de elogio, aun cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho’, Cicerón. (O)