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FUNCIONARIOS FUSIBLES

Ningún servidor público estará exento de responsabilidades por los actos u omisiones en el ejercicio de sus funciones, siendo administrativa, civil, penal y políticamente responsables de su administración y el manejo de fondos, bienes o recursos públicos.
Quienes han ejercido la función pública, conocen que por más confianza y amistad que exista entre las principales autoridades de una institución y un subalterno, si éste ha cometido alguna irregularidad, tiene que responder de manera personal y no es prudente o procedente, que la autoridad nominadora salga en defensa de lo indefendible, por apoyar al mal funcionario, como sucedía en el gobierno anterior. Dejan de ser solamente amigos, para ser funcionarios públicos.
Los Ministros, secretarios de Estado y altos funcionarios, son fusibles del Presidente de la Republica o de quien lo designe. Si incurren en algo inadecuado o irregular, deberán dar un paso al costado y afrontar las consecuencias. Ser leal y consecuente no significa convertirse en cómplice o protector de irregularidades, por muy amigo que sea o por mucha confianza que exista.
Es improcedente y absurdo que el anterior presidente con sus incondicionales y sumisas, califiquen de desleal o traidor al actual Presidente de la República, por no ocultar ni proteger la corrupción de la década anterior. Por el contrario, hace muy bien al impulsar y no obstaculizar las investigaciones y procesos.
Con la misma lógica, el Presidente Moreno no debe arriesgar su credibilidad y capital político, al defender o reciclar a funcionarios cuestionarios, ya sea por manejos irregulares en el IEES; por no esclarecer la procedencia del dinero para la compra de una casa; por designar a servidores personales del ex presidente, como miembros del Servicio Exterior Ecuatoriano; o por boca suelta, al revelar secretos de Estado o inventarse cuentos para ovejunos.
“Pongo las manos al fuego” solía decir el ex presidente al defender a sus amigos, y a estas alturas tendría carbonizadas ambas manos. Se quema el fusible, no el Presidente. Que no se siga actuando como en el correato.