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¿LIBERTAD ESTÉTICA?

Nadie obliga a nadie, que eduque a su hijo en tal o cual establecimiento educativo, público o privado, pero una vez que lo matricula, están en la obligación, tanto el estudiante como su represente, de respetar sus normas propias de convivencia y de aprendizaje. Si no están de acuerdo con la oferta educativa, normas de conducta, principios cristianos y valores humanos según la filosofía institucional, pueden escoger otra institución que dé a sus hijos la educación que desean.
Ahora, personas extrañas al Sistema Educativo Nacional, piden libertad para usar cortes de cabello y peinados raros, con aretes en oreja y nariz, pulseras, tatuajes, invocando la libertad estética y el derecho a la educación. Bajo ese mismo criterio, mañana pedirán que los hombres puedan ir a clases vestidos y pintados como mujeres o viceversa, invocando el derecho a la libertad sexual e identificación de género; o simplemente ir a clases sin ropa, tal como nacieron, respetando el derecho de la naturaleza. Podrían pedir hacer sexo en los patios, corredores, aulas o baños, argumentando sus derechos sexuales y reproductivos: o usar marihuana, cocaína, la “H” o cualquier otra droga, invocando la libertad de uso de su cuerpo y el bienestar personal; o vender esas mismas drogas en las escuelas y colegios, haciendo uso a su libertad de trabajo.
Los menores de edad no responden por los delitos como tampoco pueden decidir sobre los derechos que pueden hacer uso en la mayoría de edad, sus padres tienen responsabilidad por su cuidado, crianza y formación.
Padres de familias, Ministro de Educación, magistrados y miembros de las Cortes Provinciales y Juzgados, Corte Constitucional, Defensoría del Pueblo, y demás actores y administradores de justicia y administración pública, no permitan que se contamine a nuestra juventud con criterios e ideologías no acordes con su grupo etario, ni con nuestras leyes y reglamentos, normalidad educativa, costumbres o idiosincrasia. Evitemos la decadencia social, defendamos a la juventud y a la familia, no permitamos el libertinaje disfrazado de libertad.