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LIBERTAD PARA GALO LARA

La Convención Americana Sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), establece como garantía judicial que “Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial…”
La doctrina señala: “Si la prueba es poco concluyente o insuficiente, la jueza, juez, tribunal de garantías penales o sala de la Corte correspondiente, debe valorarla a favor del reo, pues… la falta o insuficiencia de prueba de la culpabilidad equivale a prueba de confirmación de inocencia…” (in dubio pro reo – J. García F. mayo 2017)
Según defensores de derechos humanos como el Instituto Latinoamericano para la Democracia y panelistas del foro académico realizado en una prestigiosa universidad, el ex legislador Galo Lara es un preso político. Su abogado Juan Vizueta sostiene que ha sido “…sentenciado sin las debidas garantías, por un tribunal parcializado no independiente a órdenes del ex presidente Rafael Correa; y perseguido por haber denunciado casos de corrupción en la compra de radares chinos, helicópteros Druvh y negociaciones petroleras… Esa sentencia fue generada en virtud de testigos totalmente descalificados, producto de una negociación de parte de la Fiscalía”
Evidenciada la metida de mano en la justicia por el gobierno oscurantista que habría cometido y forjando hechos, casos y testigos, como la farsa del intento de magnicidio del 30S, el secuestro de Fernando Balda, etc. y que, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio destituyó a al Consejo de la Judicatura y su presidente a la orden del correato, por no ser independientes y haber influido en la designación de jueces, resoluciones y sentencias; es necesario revisar con objetividad, sin odio ni manipulación el caso de Galo Lara, para quien la ciudadanía y abogados especializados, solicitan el indulto presidencial, por ser un evidente caso de persecución del anterior régimen.
“Es preferible dejar impune el delito de un culpable que condenar a un inocente” sostenía Ulpiano, famoso jurista de la antigua Roma.