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Nueve años de Gobierno

Los medios de comunicación nacieron para receptar y transmitir informaciones y opiniones necesarias para entender, de a poco, el entramado político y social de una comunidad. Personas libres y diversas crean medios de comunicación libres y diversos para gente también libre y diversa. La libertad de información, en Ecuador, a partir del actual Gobierno, está amordazada. La República, con sus componentes históricos, ha desaparecido. Ecuador es feudo del movimiento político PAIS.

Cumplir con bombos y platillos nueve años de gobierno, cuando la nave requiere que se achique el agua, tiene un sabor agridulce. Que se realizaron obras y que existen cambios importantes, se lo reconoce. ¡Cumplir con las obligaciones de Gobierno es un deber; si cumplieron, en buena hora! Nos toca analizar, ahora, si los avances señalados fueron los más indicados y cuáles son los resultados de una megainversión en obra pública. Siempre me pregunté ¿por qué no se amplió la vía Quevedo-Babahoyo, la Guayaquil-Machala o la Ambato-Riobamba y por qué se construyó una autopista del primer mundo entre Salcedo y Latacunga?

El presidente RCD declaró, en el contexto de esta celebración: “Antes del Gobierno, (el país) era como una familia que vivía en una casa de caña, en un terreno ilegal, sin educación, ni salud para sus hijos y, encima, el jefe de familia pierde su trabajo y se queda en la miseria, sin comer. Ahora somos una familia de clase media, con una casa de cemento, un carro, terreno legalizado, hijos con educación, salud. Tal vez tenemos un problema, tal vez nos quedamos sin empleo, el jefe de familia, pero tiene tarjeta de crédito para seguir subsistiendo, pero ya el país está en otro nivel”. ¡Qué atropello a la inteligencia nacional! El catorce del mes en curso visité ‘Prosperidad’ en busca del ‘Ecuador que ya cambió’. Busqué casas de cemento de dos pisos con automóviles en sus aparcaderos, escuelas del milenio, centros de salud, ese promocionado olor a buen vivir con fresca brisa y abundante vegetación. Prosperidad está a un costado de El Tambo, en Santa Elena, pueblo de ebanistas donde la historia, un buen día, se detuvo. ¡Qué pena, no encontré el Ecuador que conocen y proclaman tanto el presidente RCD como su cohorte!

Estoy otra vez en Salinas. Recorro La Chocolatera, me adentro en Muey, ingreso a las afueras de Santa Elena, paso por La Libertad, Ballenita: los viejos males siguen campantes. Visito Los Geranios, La Milina y Puerta del Sol: no hay alcantarillado, las calles son fábricas de polvo; se lucha por el pan del día, no por el futuro.

Le invito, presidente, a conocer ese otro Ecuador que usted, en nueve años, no alcanzó a verlo. El Ecuador real, no el de propaganda. Puedo ser su guía. No le ofrezco banquetes ni cantantes, tampoco shows ni bicicletas. Deseo que pise la tierra que se hunde; que aspire el polvo de las dunas; que sienta la sequía en su lengua y al final exclame: ¡Cuánto más, trascendente, pudimos hacer! ¡Qué pena, pueblo ecuatoriano!

La Península de Santa Elena es una joya que debe brillar. (O)