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¿De donde viene la violencia?

¿En qué momento se reactivó la lucha de clases y el resentimiento social?, ¿Desde cuándo el vandalismo se asimila a la protesta justa y pacífica o el terrorismo forma parte de la estrategia de guerrillas urbanas en las marchas?
No es desde la aparición el Socialismo del Siglo XXI, formulado en 1996 por el sociólogo alemán-mexicano Heinz Dieterich Steffan, porque ni el mismo sabia como terminaba su novelería y concluyó reconociendo que, el proyecto era inviable y no lo recomendaba para otros países, además de Venezuela donde no funcionó.
Más bien parte del Foro de Sao Paulo como se conoce a la agrupación de partidos y grupos de izquierda latinoamericanos, creado en 1990 en la ciudad de Sao Paulo, Brasil y su manifiesto es un libreto concebido por etapas para apropiarse de las sociedades por medio del adoctrinamiento de las juventudes en los colegios y universidades, en la militancia agresiva y sectaria de la izquierda revolucionaria, por medio de la “Batalla de ideas”, expresión utilizada inicialmente por Karl Marx en la década de 1840 y después por Fidel Castro. Actualmente fortalecido por el Grupo de Puebla, conformado por líderes izquierdistas de América Latina y España, quienes se reunieron en julio de este año en Puebla, México, fundando un movimiento que hiciera contrapeso al llamado Grupo de Lima, e iniciar una contraofensiva revolucionaria contra el resurgimiento de la derecha y el neoliberalismo.
No es coincidencia que el grave estado de convulsión en Latinoamérica, se inicia luego de la última reunión de Puebla, días antes del XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo realizado en Caracas, Venezuela 25 al 28 de julio de 2019. Después de esa fecha, vemos las protestas y reclamos que se expanden en Latinoamérica, argumentando que son pacíficos y que hacen uso del derecho constitucional de la movilización, pero que en el fondo son ataques guerrilleros a la sociedad, que utilizan activistas y delincuentes infiltrados, con estrategias de ataque armado para sembrar el terrorismo y desestabilizar gobiernos, para subvertir el orden mediante la sedición y vandalismo.