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Las naves retornan al mar

Las naves parten el lunes 16 de abril. Semanas de descanso permitieron que tripulantes y viajeros se prepararan para reanudar un inveterado anhelo: alcanzar un nuevo puerto, ganar pericias en la travesía y hacerse de nuevos conocimientos que sirvan de peldaños para metas cada vez más altas y exigentes. Cuando los hoy viajeros se conviertan en tripulantes de sus propias embarcaciones, deberán estar preparados para mantener el rumbo y enfrentar vientos y borrascas que amenacen con desviarlas y propiciar su extravío.

Luego de la borrachera de las Escuelas del Milenio –engendro propagandístico maléfico destinado a camuflar aquello que se dejó de hacer en beneficio de la niñez y juventud– se comienzan a escuchar nuevas voces que nos hacen pensar en un cambio de timón y en el encuentro de rutas y métodos para conseguir los verdaderos y urgentes objetivos de la educación ecuatoriana. Valga esta introducción para adentrarme en sugerencias que ayuden a cristalizar intenciones aún vagas y dubitativas.

-La educación debe ser conducida por sabios y experimentados educadores que además de ser doctos en la materia hayan sido también maestros, por aquello de zapatero a tus zapatos. Urge una revisión a fondo de metas, leyes y reglamentos creados en la última década; además, un análisis responsable de los contenidos de libros y folletos para uso de maestros y alumnos.

-Me alegro que este 16 de abril comience el año lectivo en el Litoral. Fui integrante de un grupo de maestros y comunicadores sociales que propiciamos el comienzo del año lectivo para el primer lunes de abril por diversas circunstancias muy propias de esta región. Lo conseguimos, entonces. Ahora esperamos que el próximo año se retorne al imperio de la razón y la sensatez.

-La educación particular, nacida para proteger el derecho de los padres de familia de dar a sus hijos la formación que a bien tuvieren, tiene reglamentos que fijan su norte y su especificidad y consagran derechos que deben ser respetados por la autoridad pertinente. Las disposiciones que coadyuvaron al incremento de padres de familia morosos, en el pago de obligaciones contraídas, deben ser eliminadas porque fueron creadas para propiciar el deterioro de la educación particular; en parte, lo consiguieron.

-¿Qué sobre las tripulaciones de las naves que están por partir? Pues, algo de Perogrullo: deben ser lobos de mar, gente que guste navegar, personas que sepan de su oficio, oficiales y tropa que amen su trabajo. Alguna vez un presidente de la República ordenó que sacaran de su oficina a un amigo que al pedirle trabajo le dijo: “Aunque sea de profesor de escuela”. El profesor debe amar su trabajo porque es ‘su vocación’ como lo hacen un médico o un agricultor, enamorados de sus profesiones. ¿Quiénes son nuestros maestros, tienen vocación para serlo? Esta pregunta debe quitarle el sueño a todo ministro de Educación que entienda la responsabilidad que tiene en sus manos. ‘Un burro puede fingir ser caballo, pero tarde o temprano rebuzna’. Ecuador necesita gente que honre su función o puesto de trabajo. ¡Basta ya de farsantes, mediocres ensimismados o dioses con pies de barro! (O)